Hacia la cabaña en el árbol

 Pequeña aventura que comenzó en Moreda. Entrebescant es un grupo medieval y ofrecieron un concierto muy curioso basado en el cantar del Mío Cid.

 


Y de noche, en Ribadesella se celebraba la fiesta de la sidre y hubo danza, sidra y pitanza mientras tocaban Llan de Cubel y La Tarrancha:


Al día siguiente ¡a la playa en octubre! y de tarde la ruta en bici que pensábamos hacer en la vía verde de los Montes de Hierro de 37 km. entre Traslaviña y Muskiz se quedó en un tramo de menos de 7. La app de vías verdes es menos fiable que un político en campaña, así que llegamos hasta Castro Urdiales a visitar el castillo, la iglesia y una gaviota intocable.




Y al día siguiente una visita al castillo de Butrón, magnífico.


Al lado, un río lleno de zapateros pero sin libélulas donde resultó un placer refrescarse.


Y nos dio tiempo a dar un paseo tremendo hasta Gaztelugatxe después de una comida deliciosa en Bakio.




Y así llegamos al complejo de Cabañas en los árboles donde teníamos reservada la mejor cabaña y recorrimos el bosque en bici, y cenamos en una herrikotaberna que llevaban un canario y una siciliana y ahí descubrí la caponata, una especie de pisto de berenjenas con alcaparras, mmm… ¡qué rico!

Y ocupamos la cabaña



que tenía todo tipo de comodidades, aunque siempre desde un punto de vista ecológico.

Muy bien hecha la cabaña, no se movía nada, una pena, hubiese dado más emoción a una noche de pasión…

Y haciendo la competencia a los chicos de Piano en el lago, yo diría que por vez primera en la Historia, 

PIANO EN EL ÁRBOL



Y el remate fue una cena muy agradable en Villaviciosa, ¡un fin de semana supercompleto!




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